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mar_en_calma

De nuevo la muerte...

He estado pensando (extraño, ¿verdad?) sobre la muerte, de nuevo. No se por qué, siempre que abordo este tema reflexiono más por las personas que rodean al difunto en cuestión que por el mismo. Supongo que todo esto llega por la creencia de que la muerte es el fin definitivo y no hay vuelta de hoja ni alternativa. Asistiendo al fin del individuo, ¿qué mas se puede decir de él? Y los que se comen la cabeza son los que quedan a este lado de la línea. Bien, pues la reflexión en sí gira de nuevo en torno a todos nosotros, los vivos. ¿Cuál es el mérito de que una muerte sea llorada? Después de todo, casi cualquiera haría saltar alguna que otra lágrima si muriera. Lo cierto es que hay que trabajárselo muy bien para conseguir justamente lo contrario. Así pues, el valor de una vida no es lo que ésta pueda ofrecer al que la ha vivido: el pobre iluso cree que de algo van a servir unas pocas experiencias recogidas en algunos breves años dentro de la inmensidad del tiempo universal. En conclusión, no tienen importancia las experiencias. Tampoco lo tienen las lágrimas de unas pocas personas. Lo que sí tiene importancia es algo que perdure, algo capaz de sobrevivir al menos a algunas generaciones. Algo que marque. ¿Quién puede hacerse con tal proeza? Unos pocos, no más. El resto... mera conjetura.

1 comentario

cadavert -

q´buen escrito, aunque falto mas sufrimiento